A menudo me pregunto “¿por qué me gusta mi trabajo?”, ando casi todo el día de problema en problema, me estreso, me estresan, no llego… ¿Merece la pena? Respuesta rápida: sí.
Ahora mismo, y entre muchas otras cosas, estoy trabajando para convertir esto en esto. No pico código, ni diseño capas con CSS, mi labor consiste en servir de nexo entre los ingenieros que se encargan de realizar el desarrollo y la compañía que nos provee del contenido.
Para este proyecto en concreto he tenido que moverme en terreno farragoso de nuevo cuando los ingenieros han querido normalizar valores enviados por el proveedor. Hasta ahora me manejaba bien con la localización y con la internacionalización, pero la normalización ha entrado de golpe dejándome un poco indefenso ante mi falta de conocimientos técnicos. Al final, y tras muchos correos y reuniones telefónicas, he conseguido consolidar toda la información y mandarla un poco a ciegas, sin saber muy bien si va a funcionar o acabará en completo desastre… Para eso los ingenieros, que son los listos, crearon un Alpha, luego un Beta…
Así paso los días.


