El libro de ruta del Partido Popular empieza estar claro: en mayo de este año comienza una carrera que debe (casi imperativamente) acabar en 2012 con Mariano Rajoy en La Moncloa. Cualquier otra cosa sería dejar al partido herido de muerte y en manos del sector más ultra del mismo. La estrategia es tan simple que no se le escapa a nadie: el PSOE anda tan hundido en las encuestas que sacar pecho es lo más sensato: “no nos importa quién sea el candidato del Partido Socialista, tenemos que tomar el control para arreglar el desaguisado montado por ZP”.
Si bien es cierto que la reacción a la crisis global no ha sido la más efectiva no podemos obviar que durante el gobierno de Zapatero se han logrado ciertos hitos en los derechos de los ciudadanos que nos han puesto a la vanguardia de Europa. La principal bandera ha sido la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo pero no podemos olvidar la ley del aborto, la (fallida-por-la-crisis) ley de dependencia o la ley de memoria histórica (para los que se lancen sobre mi como lobos hambrientos de debate dejé clara mi opinión sobre la Ley de economía sostenible que incluía las medidas que tan famosa han hecho a la ministra Sinde).
Precisamente en esta última quería centrarme ya que me toca la fibra sensible al ser una ley que hace algo que casi nadie ha conseguido hasta la fecha: dar trabajo a historiadores.
La segunda parte del plan del PP es explicar donde le dejen todo lo que haría en caso de ocupar la presidencia del gobierno. Hace meses se desmarcó diciendo en El País que el paquete de medidas de Cameron en el Reino Unido es un modelo a seguir para él y, recientemente, en una serie de entrevistas que le están haciendo en El Mundo ha dicho que quiere:
“…derogar la actual Ley del Aborto y restablecer la anterior, eliminar el Canon Digital y sustituirlo por un sistema más justo de protección de los derechos de autor y modificar la Ley de Memoria Histórica para que no pueda ser utilizada como un circo político.”
También reparte de lo lindo contra la imposición de la asignatura de Educación para la ciudadanía y la reforma que se hizo de las escuelas públicas.
Cuando Rajoy, con ese toque campechano y paletín que despierta menos animadversión por él que por otros compañeros de partido, dice que quiere modificar la Ley de Memoria Histórica para que no pueda ser utilizada como un circo político lo primero que pienso es: si, como parece, llega a La Moncloa se acabaron las excavaciones y la apertura de fosas.
Más allá de la justicia que debe hacerse para que la gente pueda enterrar a sus muertos de manera decente, más allá de que los expertos saquen a la luz las atrocidades ocultas durante tanto tiempo bajo el yugo de la amenaza constante, más allá de que mataran unos y murieran otros; esta ley da dignidad a un gremio que rara vez consigue dar sentido a tantos años de esfuerzo en la facultad y, por extensión, dignifica a nuestro país de cara al exterior.
Yo mido el desarrollo de un país con un barómetro muy particular: la cantidad de estudiantes de letras que no son abandonados por el sistema y tienen que buscar trabajo de lo que sea porque resulta imposible aplicar en la vida diaria los conocimiento tan útiles que han adquirido durante su etapa universitaria.
Mi útimo viaje a Alemania me hizo ver cómo estudiar el pasado y tenerlo muy presente gracias a historiadores y filósofos es no solo bueno, sino una obligación moral de cara al resto del mundo. Hay que decir bien alto que los errores cometidos en el pasado no se volverán a cometer y que nada hace más por el futuro que el estudio del pasado.

Entrada de Auschwitz - From Wikipedia
Los alemanes no han derruido nada que sobreviviera a la segunda gran guerra a modo de recordatorio. Esto pasó, no lo podemos negar. Estudiemoslo, debatamos, invirtamos dinero en mantenerlo vivo y presente. ¡Eso es lo que debería hacerse en todos los lados!
El verdadero peligro está en pensar que no hay nada que recordar porque todo lo que se hizo, hecho está y que pelillos a la mar…
Perdonar, sí. Olvidar, no.
¿Es justo recortar derechos adquiridos por los ciudadanos en legislaturas anteriores? ¿No es equiparable esto a que los derechos adquiridos por los trabajadores dentro de una empresa no es posible rebajarlos o recortarlos mientras estén trabajando en ella?