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Hace unos días, en rueda de prensa durante su viaje a América Latina, Rajoy justificó las medidas del re-pago farmacéutico para los pensionistas diciendo que no serían más que unos euros al mes… Que no era nada y que España necesitaba de dicho esfuerzo porque no tenemos dinero, nos falta liquided para pagar a funcionarios y otros servidores públicos.

Días más tarde la Vicepresidenta del Gobierno matizó las palabras y quiso dejar constancia de que el gobierno (que ella dirije en la sombra) es plenamente consciente del tremendo esfuerzo que está pidiendo a los pensionistas especialmente.

Simplemente quería dejar por escrito un pasaje de la vida diaria que me pasó sino recuerdo mal, el día de la Huelga General. Estaba comprando unas cosas para hacer la comida en una grande superficie cerca de casa. Tenía pocos artículos y un poco de prisa así que me puse en la fila rápida de menos de diez artículos. Justo delante de mi estaba un jubilado con su chaqueta raída, gorra azul con pelotillas y zapatillas de andar por casa; llevaba solo una barra de pan -de las más baratas de la infinidad que hay dicho supermercado- que costaba 80 céntimos de euro.

El hombre sacó una bolsa de plástico llena con monedas de 5, 10 y 20 céntimos y se la dio a la cajera. Parecía todo calculado al milímetro y el ahorro tenía pinta de haber sido extremo. Una barra de pan de ese calibre puede durar un par de días y suponer, fácilmente, el 70% de la dieta de un pobre pensionista como aquel…

Cuando Rajoy y parte de su cúpula habla de “unos pocos euros” o de “cuatro cafés” me resulta no menos que enervante.

Llego a las doce y cuarto de la mañana de tomarme algo con gente que a principios del año pasado casi no conocía de nada (exceptuando al pinche Eduardo, mi mejicano preferido) dispuesto a hacer tiempo para ver por internet un partido de baloncesto en Estados Unidos en el que un amigo de la infancia está cumpliendo el sueño que tantas veces hemos compartido…

Beso y pregunto entre sus sueños al amor de mi vida “¿qué tal estás durmiendo?”. Me contesta asintiendo y abriendo casi imperceptiblemente los ojos, dejando constancia de que está plácidamente dormida y que, al mismo tiempo, me ha escuchado y entendido.

Antes de prepararme un cola-cao calentito en una taza del Tottenham Hotspur que regaló por sopresa Erik, un buen hombre londinense con el que trabajo a diario pero al que solo puedo ver -con suerte- un par de veces al año, entro en la habitación de la persona más importante en mi vida para comprobar que el sueño es tranquilo y reparador, mientras la tapo con la manta que se quita de manera sistemática a los pocos minutos de ponérsela, no paro de mirarla y pensar… ¿Qué haces aquí? ¿Por qué me has elegido a mi? ¿Lo estoy haciendo bien?

Mientras hago algo de tiempo para que empiece el baloncesto escribo estas líneas y espero noticias de gente a la que quiero y que está dispersa por todo el huso horario de este planeta: unos en San Francisco, otros en Nueva Zelanda; y no paro de repetirme una y otra vez que si me pintas esta situación vital hace diez años no te habría creído…

¿Qué pasará dentro de otros diez años? No lo sé y me encanta, porque la experiencia me ha enseñado que puede ser cualquier cosa.

Yo, lo definiría así:

Berta, cuando tenías tan solo año y medio comenzó la privatización del Canal de Isabel II. Esta empresa era pública, nos pertenecía a todos ya que estaba gestionado por los que -en teoría- nos representan. Resulta además ser la empresa que gestiona y nos suministra de la primera palabra con consciencia y sentido que nos dices en tu vida: “agua”. Empezaste a decirlo hace varias semanas y desde entonces te has vuelto adicta. Cuando nos dices “agua” nosotros vamos a la cocina y te damos un vaso para que bebas, y creo que te gusta tanto ver cómo tus palabras tienen una consecuencia inmediata como la diversión que conlleva ponerse el vaso en la boca y echar un trago. Disfrutas cada uno de ellos. Cuando terminas de beber te relames y sueltas un “aaaaaaaaaah” que nadie te ha enseñado.

Si preguntas a cualquier persona mayor te dirá que Madrid era conocido por la calidad de su agua, el Canal de Isabel II consiguió algo que en muy pocos gestores del agua consiguieron a lo largo de nuestra geografía: que el agua fuera, efectivamente, inolora, insípida e incolora. Todo eso, mucho me temo, quedará olvidado cunado esta empresa -cuya preocupación máxima debería ser siempre la calidad del servicio- se centre más en dar beneficios a sus accionistas que en prestar un gran servicio (y barato, para qué lo vamos a negar) a los ciudadanos. Todo esto viene amparado por una excusa barata: la deuda madrileña es una pesadilla de la que está siendo difícil de despertar en parte por las promesas electorales de la gente que está ahora en el poder, te explico:

Durante muchos años en Madrid, más kilómetros de Metro suponían más votos. Hacer túneles y líneas de suburbano no es barato y la promesa de mejores infraestructuras, la inyección de capital (que parecía salir de ninguna parte) y la promesa de los puestos de trabajo directos e indirectos asociados a estas obras y nuevas estaciones parecía pan para hoy y pan para mañana. Hasta que el grifo de dinero se paró (qué paradoja) y el prestamista -el estado central entre otros- pidió recuperar la pasta. Adios a los empleos y adios a empresas públicas como el CYII y el Metro, que también está en peligro de ser privatizado con una de las 10 mejores infraestructuras de suburbano del mundo ya construida (con nuestro dinero). Si dicha privatización se consuma, veremos que pasa en Madrid como en otras ciudades con la gestión privada del transporte público: andenes descuidados, vagones sucios, rertasos y cancelaciones sin sentido…

Si no te lo he dicho ya, te lo digo ahora por escrito. Sinceramente creo que las privatizaciones realizadas sobre empresas que se dedican a susministrar servicios básicos no deberían estar en manos especuladoras en ningún caso. Tu primera palabra ha sido “agua” y no “zara” aunque, la verdad sea dicha, no se diferencian tanto entre sí. También creo que debería controlarse el precio de la barra de pan (que se ha salido de madre desde que estamos en el euro), deberíamos recuperar el control de la gestión de las basuras y limpieza, impedir con todas nuestras fuerzas una privatización de la sanidad y OBLIGAR a las grandes empresas de luz, gas, etc. a dar GRATIS sus productos a colegios, insititutos, hospitales o residencias de ancianos…

¿Anticuado? ¿Fuera de la economía de mercad0? Para nada, pero estamos hablando del agua. A-GUA.

Han pasado escasas horas de la muerte de Manuel Fraga y ya empiezan a publicarse los artículos que llevan tecleados meses y en la recámara de los medios de comunicación esperando la noticia del fallecimiento. Espero, aunque no tengo mucha esperanza de que suceda, que a partir de mañana se buscará un análisis de la vida política-pública de este personaje que a buen seguro quedará empañado por términos como el de “padre de la democracia”, “artífice de la transición”, “padre de la constitución”, “senador” o “reformista”. A mi lo que me gustaría es que se juzgara siempre a los muertos en su justa medida y mucho me temo que en el caso de Fraga no será así. Me ha dado por revisar los libros y apuntes de la asignatura que di en cuarto de carrera: “La transición a la democracia. España 1975 – 1982″ y me gustaría contaros qué papel tuvo Fraga en la parte final del Franquismo al igual que desmitificar su papel en la Transición.

Es bien sabido por todo el mundo que el dictador basó su gobierno en cinco principios:

1. Que la Guerra Civil fue necesaria.

2. Hostilidad hacia la democracia parlamentaria y las instituciones que la conforman.

3. Un rígido concepto del orden público.

4. El convencimiento de que España tiene que ser el bastión del catolicismo.

5. Una visión rígida y autoritaria de la vida y la sociedad.

Franco no legaba plenos poderes a su sucesor y daba más relevancia a las instituciones instituidas por él para garantizar la supervivencia de sus ideales más allá de si mismo. Juan Carlos se encontró así con su tarea más importante como recién nombrado Jefe del Estado: nombrar su gobierno (después de referirse a Franco como “figura excepcional” en su discurso del 22 de noviembre de 1975, dos días después de la declaración de la muerte de Franco). Mucho se ha escrito sobre por qué nombró a Carlos Arias presidente del gobierno.  El segundo hombre de confianza de Fraga Arias tras Fernando de Santiago era Manuel Fraga Iribarne y formaban el núcleo duro de un grupo PSEUDO-reformista dentro del gobierno y del gabinete del Jefe del Estado, no voy a emitir un juicio de valor sobre que parte de los cinco puntos anteriormente expuestos tanto Arias como Fraga eran “pseudo” y en qué otros puntos era “reformista”, Fraga fue el artífice de ciertas reformas parciales en el sistema parlamentario que dieron como resultado una democracia limitada fruto de la democracia orgánica del franquismo combinada con cierta apertura que no tenía que ver, ni remotamente, con lo que hoy damos por sentado que es la democracia.

Tuvieron su oportunidad Arias y Fraga pero no pudieron convencer al rey de que su mejor opción era seguir su modelo parcial de transición, además su talante y desplantes les hacía confundirse con los continuistas (que los había) dentro del gobierno con lo que Juan Carlos decidió quitarles de en medio en detrimento de los rupturistas encabezados por Suárez. El discurso de Fraga se trasladó a la sociedad (más politizada que nunca) y cuando se presentó a las elecciones en 1977 con Alianza Popular recién formada, obtuvo un resultado pobre.

Eso fue lo que estuvo Fraga en el gobierno, de diciembre de 1975 a julio del 76. A partir de ahí, desapareció para ser nombrado a posteriori parte del comité de redacción de la Consitución del 78, un comité que buscó todos los colores del arco parlamentario del que Fraga formaba parte. No le doy más importancia de la que tiene ya que he estudiado documentos constitucionales mucho más libres y mejores quel que nos rige a día de hoy (pero eso es otro tema).

Lo siguiente que hizo Fraga que no fuera perder unas elecciones generales fue romper una carta.

Luego fue Presidente de la Junta de Galicia, algo de lo que no puedo opinar porque tengo poca (o ninguna) idea.

También fue senador (vitalicio tras su elección gracias a la constitución que se encargó de redactar).

Ya nunca sabré de primera mano qué pensaba el señor Fraga sobre de que la Guerra Civil fuera necesaria o no, no le podré preguntar si creía en un férreo orden público o si creía que España debía ser el bastión del catolicismo pero lo cierto es que no me importa. Cuando Berta lea esto dentro de unos años quiero que piense que estudié el pasado para ser muy consciente del mismo pero que centro mis energías en el presente y en el futuro algo de lo que Manuel Fraga no formaba parte mucho tiempo antes de que falleciera…

Banksy

Hace años que descubrí el (¿primer?) libro de Banksy en casa de JP. Comenzó entonces un debate interno sobre el hecho de que sea un libro anti-sistema y contra el capitalismo que se tiene que comprar en librerías (o en el Corte Inglés).

Las ofertas que tiene el VIPS de “estos libros que nadie quiere los dejo tirados de precio” a acabado por convencerme.

Aun así lo estoy leyendo de atrás hacia delante, y es que soy un anti-sistema de sofá…

No entiendo la preocupación máxima de los directores de campaña del Partido Popular que les llevó a no hablar de las medidas impopulares durante la campaña. Además tampoco me parece lógico el tener al pobre hombre metido en un armario (lujoso, eso sí) sin dejarle decir ni pío, me intriga saber cuánta culpa de esto tiene Jorge Moragas, un tipo que no hace ruido pero que si Soraya es la mano derecha del Presidente, él es la izquierda al formar parte de su gabinete más cercano. Digo que no entiendo su preocupación porque hiciera lo que hiciera la mayoría absoluta estaba más que garantizada al saber que el voto anti-socialista cultivado a lo largo de años de desprestigio y mal gobierno.

Desde su toma de posesión y juramentos varios, este gobierno ha demostrado en tiempo récord, que va a seguir tomando medidas de cara a la galería europea que mirando a sus propios ciudadanos: subida del IRPF, (otra) reformar laboral inminente y de Rajoy ‘ni flowers’ hasta finales de mes donde parece ser que responderá a alguna pregunta de la oposición con sus acostumbradas evasivas.

Algo que me sigue oliendo a campaña, o a estrategia de comunicación, es la subida de las pensiones. Por todos es sabido que los pensionistas son uno de los grandes baluartes del Partido Popular, por eso esta subida (que no es nada en realidad) les da un poco de aire entre sus fieles (algunos andan ya indignados, eso hay que contarlo). Cuando se empiecen a airear lo que en realidad quieren hacer con las pensiones y que empieza a ser un secreto a voces, otro gallo cantará.

Lo que más me indigna de todo es que Soraya, Vicepresidenta del Gobierno y su portavoz de cara a la opinión pública, se dedicó a seguir haciendo oposición del anterior gobierno durante la última rueda de prensa tras el Consejo de Ministros: “los de antes mintieron mucho y por eso tenemos que subir los impuestos” [y lo hago dos semanas después y lanzando datos de déficit para que cuele y los de ABC y El Mundo nos sigan llamando patriotas].

Re-asco.

Hace unas semanas la banda terrorista ETA dijo que dejaba la lucha armada definitivamente. También se produjo una “conferencia de paz” (igual que se celebran “conferencias sobre el pero limonero”) en la que un montón de señores y señoras dijeron nada de nada pero se pudieron hacer un montón de fotos con abertzales con corbata (para la ocasión).

Lo cierto es que en el fondo me alegro de que por fin se hayan dado cuenta de que no merece la pena seguir y me alegro aun más de que hayan dedicido también terminar con la extorsión y el chantaje a las empresas del País Vasco con lo que financiaban gran parte de sus actividades, faltan gestos pero algo es algo.

DE todos modos, no dejo de pensar en los etarras en sí. Cuando era un poco más joven e inconsciente resultaba muy fácil odiar y etiquetar (más aun cuando el atentado contra Jose María Aznar casi me pilla de camino al colegio y varios amigos míos se salvaron por los pelos) pero ahora, cuando veo las imágenes de esos chavales esposados camino del talego, en el que estarán mínimo 20 años, no paro de pensar en todos esos adultos que les dan ánimos, que les dicen que son héroes, que probablemente hayan contaminado muchas más mentes diciendo que el estado español tortura, que la policía después del franquismo siguió maltratando chavales vascos por el simple hecho de parecer distintos. Esos que contaminan las mentes de los más jóvenes con historias que la mitad de las veces han escuchado de oídas son tan culpables como si hubieran apretado el gatillo alguna vez. Esa gente, que no tiene antecedentes penales, me resulta tan pelígrosa y mala como cualquier sujeto de ETA que esté ahora mismo en la cárcel.

Iros y  no volváis. Que os recuerde vagamente cuando Berta me pregunte dentro de unos años quienes fueron ETA y qué es lo que hacían porque lo esté estudiando en el colegio.

Me hallo…

No he dado mi opinión clara sobre el movimiento del #15M porque considero que mi propio viaje en el tema de la participación ciudadana en la política empezó en 2007.

Tampoco he querido manifestarme (en contra, por cierto) sobre la visita del Papa a Madrid con motivo de las Jornadas Mundiales (MUNDIALEEEES) de la Juventud (de todas las edades). Me parecía de chiste e indignación fácil. Por desgracia, sé muy bien la ciudad en la que vivo y qué tipo de gente la gobierna. Lo dejaré ahí.

Y justo cuando pensaba que no había nada que me pudiera sacar de mi letargo opinativo, resulta que PSOE y PP se ponen de acuerdo para reformar la constitución (la que se redactó, firmó y votó tras la muerte de Franco y que terminó por instaurarse en 1978, para los despitados).  A priori podría parecerbuena cosa, pero resulta que es lo peor. El único motivo por el que este atajo de mequetrefes se digna a meterle mano a la carta magna es para añadir un techo de endeudamiento máximo para las arcas del estado.

No soy economista y estoy seguro de que habrá motivos a favor y en contra para opinar que limitar el gasto hasta un determinado punto de endeudamiento puede ser bueno o malo. Opiniones habrá al respecto, pero dignarse a reformar la constutición SOLO para incluir esta mamarrachada es algo que me indigna profundamente.

Son tantos los cambios que necesita la constitución que añadir este ligero cambio supone un insulto, al menos, a mi inteligencia. No hace falta tocar el tema tabú: sobre hasta qué punto necesitamos una monarquía o nos vendría bien gozar de un estado federal. No vaya a ser que los sectores más ultras se me pongan nerviosos… Pero dotar de un sistema más justo de representación mediante una ley electoral que permita mejor representatividad política es algo fundamental. Es necesaria una segunda transición, es necesario desterrar los antiguos miedos a que la victoria de según quien pudiera dar al traste con las aspiraciones de una nación entera. Es necesario que deje de haber leyes de primera y de segunda, es necesario que se limiten ciertos poderes y de que se amplíen otros.

En defnitiva, es hora de cambios estructurales, fundacionales y no nimios y marcados por el devenir de los mercados. Lo que más nos preocupa es plegarnos a la doctrina que marca el euro desde Bruselas. Votamos una constitución europea y no parece que nos vayan a dejar corroborar un cambio en la nuestra. Es un despropósito perpetrado (o al menos intentado) al más puro sol de agosto cuando todo el mundo disfruta de su merecido desconecte anual.

Seguid así, seguid cavando… Pronto os daréis cuenta de que os falta soga para poder salir del agujero.

Sir Ken Robinson lleva mucho años dando la voz de alarma sobre el problema que afrontamos generación tras generación desde la primera revolución industrial con respecto al tema de la educación. Sin tener en cuenta el método utilizado, este experto en educación hace hincapié sobre los contenidos de dicha educación, a saber: tremendamente orientados a mantener el proceso productivo y garantizar así la superviviencia del mejor invento de la humanidad en los últimos siglos: la economía de mercado.

El problema es que este proceso educativo deja de lado a niñas y niños que se quieren salir de camino, y no les dan opciones. La única manera de enfrentarse a ellos es mediante el castigo y, en países como Estados Unidos, la medicación.

Este tema me toca profundamente ya que he sufrido en mis carnes el sentir con 12 años, que todo lo que me tenía que ofrecer el colegio estaba vacío y carecía de interés. Suspensos, test psicológicos, entrevistas con mis padres fue lo único que tenían que ofrecerme en un sitio que, a pesar de ser un buen colegio, se premiaban más los resultados que el crecimiento personal, el desarrollo de las actitudes y las aptitudas propias de cada individuo.

Todo esto ha generado no solo en mi sino en muchas personas de mi generación, una inseguridad patológica sobre la calidad de nuestro proceso creativo y un autocastigo constante por querer pensar que mi trabajo es tan bueno como el de cualquier otro y que, de hecho, le puede gustar a la gente…

Ahora que soy padre, más me vale no olvidar esto nunca:

“If you’re not prepared to be wrong you’ll never come up with anything original [...] All children are born artist,  the problem is to remain artist when they grow up”.