Han pasado escasas horas de la muerte de Manuel Fraga y ya empiezan a publicarse los artículos que llevan tecleados meses y en la recámara de los medios de comunicación esperando la noticia del fallecimiento. Espero, aunque no tengo mucha esperanza de que suceda, que a partir de mañana se buscará un análisis de la vida política-pública de este personaje que a buen seguro quedará empañado por términos como el de “padre de la democracia”, “artífice de la transición”, “padre de la constitución”, “senador” o “reformista”. A mi lo que me gustaría es que se juzgara siempre a los muertos en su justa medida y mucho me temo que en el caso de Fraga no será así. Me ha dado por revisar los libros y apuntes de la asignatura que di en cuarto de carrera: “La transición a la democracia. España 1975 – 1982″ y me gustaría contaros qué papel tuvo Fraga en la parte final del Franquismo al igual que desmitificar su papel en la Transición.
Es bien sabido por todo el mundo que el dictador basó su gobierno en cinco principios:
1. Que la Guerra Civil fue necesaria.
2. Hostilidad hacia la democracia parlamentaria y las instituciones que la conforman.
3. Un rígido concepto del orden público.
4. El convencimiento de que España tiene que ser el bastión del catolicismo.
5. Una visión rígida y autoritaria de la vida y la sociedad.
Franco no legaba plenos poderes a su sucesor y daba más relevancia a las instituciones instituidas por él para garantizar la supervivencia de sus ideales más allá de si mismo. Juan Carlos se encontró así con su tarea más importante como recién nombrado Jefe del Estado: nombrar su gobierno (después de referirse a Franco como “figura excepcional” en su discurso del 22 de noviembre de 1975, dos días después de la declaración de la muerte de Franco). Mucho se ha escrito sobre por qué nombró a Carlos Arias presidente del gobierno. El segundo hombre de confianza de Fraga Arias tras Fernando de Santiago era Manuel Fraga Iribarne y formaban el núcleo duro de un grupo PSEUDO-reformista dentro del gobierno y del gabinete del Jefe del Estado, no voy a emitir un juicio de valor sobre que parte de los cinco puntos anteriormente expuestos tanto Arias como Fraga eran “pseudo” y en qué otros puntos era “reformista”, Fraga fue el artífice de ciertas reformas parciales en el sistema parlamentario que dieron como resultado una democracia limitada fruto de la democracia orgánica del franquismo combinada con cierta apertura que no tenía que ver, ni remotamente, con lo que hoy damos por sentado que es la democracia.
Tuvieron su oportunidad Arias y Fraga pero no pudieron convencer al rey de que su mejor opción era seguir su modelo parcial de transición, además su talante y desplantes les hacía confundirse con los continuistas (que los había) dentro del gobierno con lo que Juan Carlos decidió quitarles de en medio en detrimento de los rupturistas encabezados por Suárez. El discurso de Fraga se trasladó a la sociedad (más politizada que nunca) y cuando se presentó a las elecciones en 1977 con Alianza Popular recién formada, obtuvo un resultado pobre.
Eso fue lo que estuvo Fraga en el gobierno, de diciembre de 1975 a julio del 76. A partir de ahí, desapareció para ser nombrado a posteriori parte del comité de redacción de la Consitución del 78, un comité que buscó todos los colores del arco parlamentario del que Fraga formaba parte. No le doy más importancia de la que tiene ya que he estudiado documentos constitucionales mucho más libres y mejores quel que nos rige a día de hoy (pero eso es otro tema).
Lo siguiente que hizo Fraga que no fuera perder unas elecciones generales fue romper una carta.
Luego fue Presidente de la Junta de Galicia, algo de lo que no puedo opinar porque tengo poca (o ninguna) idea.
También fue senador (vitalicio tras su elección gracias a la constitución que se encargó de redactar).
Ya nunca sabré de primera mano qué pensaba el señor Fraga sobre de que la Guerra Civil fuera necesaria o no, no le podré preguntar si creía en un férreo orden público o si creía que España debía ser el bastión del catolicismo pero lo cierto es que no me importa. Cuando Berta lea esto dentro de unos años quiero que piense que estudié el pasado para ser muy consciente del mismo pero que centro mis energías en el presente y en el futuro algo de lo que Manuel Fraga no formaba parte mucho tiempo antes de que falleciera…